MADRID ROMANO V

el

Conviene empezar nuestro paseo junto a las ruinas de la Muralla Árabe, muy cerca de la Catedral de la Almudena. Si fuera usted un viajero del siglo III d.c desde esa atalaya podría contemplar la rica Vega del Manzanares regada por una miriada de ríos y riachuelos más pequeños. Algunos sugieren que el nombre originario de Madrid proviene del latín Matrize y que sugiere precisamente eso, una matriz o vasta región recorrida por miles de cursos de agua. Posteriormente los árabes, al fundar la ciudad en el siglo X, arabizaron el nombre original latino del enclave tal y como hicieron con otros lugares y ciudades de la vieja Hispania romana.

Es lógico que en una vega así, rica para el cultivo, proliferaran las villas tal y como ya vimos en el capítulo anterior. Existen numerosas villas y poblados romanos en los alrededores de la capital: Loranca, Pinto, Cubas de la Sagra, Dehesa de la Oliva (Patones), Talamanca del Jarama, etc, pero ninguno de estos enclaves ha sido musealizado y realmente no merece mucho la pena su visita. Los objetos encontrados en las excavaciones de estos yacimientos se hallan desperdigados en el MAN y el Museo Arqueológico Regional (Alcalá de Henares) También se descubrió en Collado Mediano una statio o posada romana de Miacum, cuya apertura al público se espera a lo largo de este año.

El Madrid romano no fue más que una pequeña aldea, aunque algunos autores del siglo XVIII intentaron demostrar la existencia de un Templo a Júpiter emplazado sobre la antigua iglesia dedicada a la Almudena   De la misma forma algunos autores sugieren que las murallas construidas por los árabes fueron emplazadas a su vez sobre algún tipo de torre o fortificación romana que tal vez servía para establecer vigilancia sobre las dos calzadas que atravesaba la actual ciudad.

P1110995

Ese supuesto perímetro amurallado incluía el área del Palacio Real y la Almudena, continuaba por donde ahora se encuentran las ruinas de la muralla árabe, seguía por la Cuesta de Ramón y proseguía por la calle Factor para concluir su trazado de nuevo en el Palacio Real. Dicho recinto disponía de varias torres, una cerca del viaducto y otra aislada en los Caños del Peral, en la actual Plaza de Opera cuya estación de Metro alberga un yacimiento arqueológico con los restos de un acueducto del Madrid del siglo XVI.

Según estas teorías el recinto del Madrid romano poseía dos puertas de acceso. Una al principio de la Calle del Factor y otra en la Cuesta de la Vega. La existencia de este enclave romano amurallado nunca ha sido demostrada y parece basarse más bien en un intento de ciertos cronistas de la villa por otorgar a Madrid un origen antiguo. Son esos mismos autores quienes defienden la imposible identificación de Madrid con la Mantua carpetana y como el lugar de nacimiento de los papas San Melquiades y San Dámaso.

P1120081
Rey Godo Eurico en la Plaza de Oriente

En cualquier caso, un recorrido por los cercanos jardines de la Plaza de Oriente y el Palacio Real nos hará encontrarnos con estatuas de héroes romanos y también de los bárbaros que destrozaron su imperio.  Las estatuas fueron hechas para contar la historia de España al pueblo desde el Imperio Romano hasta Fernando VI, el rey que ordeno construirlas. En el patio del príncipe del Palacio Real se pueden ver las estatuas de los cuatro emperadores hispanos, Teodosio y Honorio en el lado norte ; mientras que  Trajano y Arcadio aparecen en el norte.

P1120082
El dios Neptuno observa a los madrileños en los jardines de la Plaza de Oriente.

Por cierto que muy cerca de allí confeccionan un delicioso pan romano en la panadería Quadra Panis (Calle Lepanto 4) aunque suelen hacerlo por encargo.

Si seguimos nuestro recorrido, dejaremos atrás la Plaza de España y llegaremos hasta el Templo de Debod. Un templo regalado a España por Egipto por nuestra ayuda arqueológica durante la construcción de la presa de Asuán. En los dos relieves que nos encontraremos nada más entrar,  veremos al gran emperador Augusto haciendo una serie de ofrendas a Isis. Además de ser una visita que merece la pena, desde los jardines del Templo de Debod se tiene una espectacular vista de Madrid.

Y así acaba nuestra visita al Madrid romano. Espero que estas pequeñas notas le sean de ayuda al interesado por la cultura romana. Bienvenido seas a esta  ya tu ciudad, seas de donde seas.

P1010484
Templo de Debod con los edificios de la Plaza de España al fondo.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s