GUÍA DE ASTÉRIX: LA LEGIÓN DE CÉSAR

Al principio del álbum “Astérix en Hispania” Julio César pasa revista a los soldados de la X Legión tras su victoria en la batalla de Munda (45 a.C) que finalizó de una vez por todas la guerra contra los últimos partidarios de Pompeyo. Aunque César nunca tiró de las orejas de sus legionarios para premiarlos (*) Goscinny y Uderzo demuestran estar bien documentados acerca de la historia de Roma al crear esta emblemática viñeta de la serie“.

La X era la legión favorita de Julio César. Y tenía buenas razones para serlo. Sus rudos legionarios le salvaron en más de una ocasión de ser masacrado y acabar como Craso. Durante la batalla de Munda fue la que aguantó el flanco derecho a costa de un gran número de bajas e hizo retroceder a dos legiones pompeyanas cuando ya todo parecía perdido.  No era la primera vez que la X se lo jugaba todo a una carta. Durante la guerra contra los Helvecios, la X Legion logró derrotar a un ejército formado por 368.000 guerreros (¿?) haciéndoles frente con tan solo 4.000 legionarios. Posteriormente, durante la campaña en Bélgica, César y sus hombres de la X vencieron a 60.000 atrebates convirtiendo en victoria lo que podía haber sido una desastrosa derrota. La legión favorita de César tuvo también un papel protagonista en la famosa batalla de Farsalia, donde destrozó el flanco izquierdo del ejército pompeyano y contribuyó decisivamente a la victoria final.

Otras legiones que participaron en la batalla de Munda en el bando de César fueron la III Galica, la V Alaudae, la VI Ferrata, la XIII así como un gran número de hispanos que lucharon junto a las legiones romanas en calidad de auxiliares y que incluso llegaron a formar parte de la guardia personal de César.

Efectivamente, tal y como se cuenta en el cómic , Julio César volvió a Roma para celebrar su triunfo en la Guerra Civil y en otros frentes. De cualquier forma César tendría muy poco tiempo para disfrutar de las mieles de la victoria ya que sería asesinado un año después en el senado de  Roma, víctima de una conspiración liderada por su hijo adoptivo. Moriría precisamente delante de la estatua de Pompeyo Magno, el hombre al que había dedicado tanto tiempo a combatir.

(*) La costumbre de tirar de las orejas de los soldados era de Napoleón Bonaparte así como el utilizar los términos “Vieja Guardia” para referirse a su regimiento de veteranos. Un pequeño chiste de Goscinny y Uderzo.

Nota: La fotos pertenecen a un relieve con dos legionarios (Siglo I a.C). Museo de Sevilla y a un casco del tipo montefortino (Siglo i a.C) similar al utilizado por las legiones de Césat. Museo de Faro.. Foto de portada. Grupo de Reconstrucción histórica Tarraco Viva

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