UNA PLANTA ENVASADORA DEL SIGLO I

La Denia romana y su comarca florecieron gracias al comercio de vino y aceite, tal y como demuestran las abundantes ánforas encontradas en sus alrededores. A unos diez kilómetros al norte de Denia, en Los Poblets, podemos visitar el yacimiento de la Almadraba. Una auténtica fábrica de envases del siglo I d.

Se trata de una villa romana cuya pars rústica o industrial estaba dedicada a la elaboración de estos recipientes. De hecho, la pars urbana o noble de la villa sigue sin excavar y es la menos interesante, aunque una piedra en la playa nos señala la entrada a la enorme mansión del dueño de la factoría.. Conocemos incluso el nombre del propietario de la villa, un rico senador llamado Servilius Gallus, que dejó su marca registrada en un ladrillo, una marca que también encontramos en Villajoyosa y que puede verse en el Museo Arqueológico de Alicante.

En el yacimiento de la Almadraba se conservan cuatro hornos de alfarería del siglo III d.C construidos con adobes y arcilla . Son de planta rectangular, con pasillo central y sostenidos por arcos de medio punto. El pasillo central atraviesa la cámara de combustión y el tramo entre el prafernium y la cámara está cubierto por una bóveda de cañón. Allí se metía leña para hacerla arder y en una parrilla situada sobre los hornos era donde se depositaban las cerámicas para su cocción.

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Hornos  de La Almadraba con parrilla en primer término.

Además, podemos ver los restos de cuatro talleres artesanos alrededor del área de hornos. En estos talleres era donde se elaboraba la arcilla en una especie de pozo para posteriormente modelarse los diferentes recipientes.  Los obreros vivían en dichos talleres y todos se comunicaban mediante un patio con techado porticado. Se da peculiaridad única de que algunos muros de las viviendas estaban construidos mediante ánforas colocadas verticalmente. La villa contó también con un pequeño embarcadero en la playa .

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Área de talleres de la villa de Almadraba.

La cronología del yacimiento se extiende desde el siglo I al III d.C, momento en que se abandona el área industrial para convertirse en necrópolis al tiempo que se amplía la zona residencial. En los alfares se fabricaban no solo ánforas sin también ladrillos, tejas y cerámica de uso común. En concreto el producto estrella de la almadraba era el ánfora vinaria dressel 2c 4 tarraconense y la dressel 30 así como el ánfora para aceite dressel 20. En estas ánforas se introducía el vino y el aceite de las comarcas cercanas para distribuirse por todo el Mediterráneo.

 

 

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