GUÍA DE ASTÉRIX: COCA

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Astérix y Obélix hacen bien en detenerse en Cauca (Coca) en su largo viaje hacia la Bética. La antigua ciudad vaccea estaba muy bien comunicada con el Sur de Hispania ya que era mansio de la vía XXIV que iba de Emerita Augusta a Caesaraugusta pasando por Salamanca, que será otra de las etapas de la famosa pareja de guerreros galos en su periplo por la Hispania del 45 a. C.

Los dos guerreros galos llegan a sus puertas justo a tiempo para presenciar una procesión religiosa. Los druidas que aparecen en el cómic no existían en esta etnia, así que probablemente el desfile se base en algún tipo de culto lunar de los vacceos. Según Estrabón, los miembros de esta tribu hispana hacían sacrificios a la luna llena y las familias danzaban y la festejaban durante toda la noche.

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Verracos vacceos en la entrada a Coca.

En la escena vemos también a varios legionarios romanos guardando el desfile. En el año 45 a.C hacía tiempo que el enclave había sido “romanizado”. Y no precisamente por las buenas. La poción mágica de Panoramix le hubiera venido bien a los habitantes de la ciudad, porque las legiones romanas les llevaron por la calle de la amargura. Como era habitual en ellos, los romanos atacaron la ciudad vaccea utilizando como excusa un casus belli, en este caso las agresiones de sus habitantes hacia los carpetanos. A cambio de la paz, el romano L. Licinio Luculo (155 a.C) exigió rehenes, cien talentos de plata y que la caballería vaccea se uniese a su ejército, así como que una guarnición romana quedara en el interior de la ciudad.  Los ciudadano  vacceos aceptaron el trato, pero en cuanto dicha guarnición estuvo en la ciudad abrieron las puertas a sus compañeros que entraron en Cauca a sangre y fuego, saqueando y degollando a la mayoría de sus habitantes sin distinción de sexo ni edad. Luculo se comportó de una forma tan indigna que hasta el propio Senado de Roma despreció los métodos utilizados por el general romano en su conquista de la ciudad. Posteriormente Escipión autorizó a sus habitantes a volver a repoblar el emplazamiento. Cauca fue  de nuevo víctima de los pérfidos romanos durante las guerras sertorianas cuando Pompeyo tomó la ciudad convenciendo a sus habitantes para que acogieran dentro de sus muros a unos soldados heridos que una vez dentro, ayudaron a sus compañeros a tomar el enclave (74 a.C).

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Restos de la antigua Cauca. Museo de Segovia.

El dibujante de Asterix y Obelix nos ofrece una visión idealizada de la ciudad, pero a pesar de que Hidacio Y Zosimo consideran Cauca como el lugar de nacimiento del emperador Teodosio el Grande (347 d.C), los historiadores coinciden en que nunca llegó a ser más que una modesta ciudad alto imperial, muy lejos del esplendor de otras como Clunia. Se cree que pudo tener un tamaño no superior a 20 has y que dispuso de termas, templos y tal vez algún tipo edificio portátil para fines lúdicos. La antigua ciudad romana descansa en gran parte bajo la actual población y en un paraje conocido como Las Pizarras, donde también se ubicaba un antiguo castro nativo.

La tessera de hospitalidad de Montealegre (134 d.C), un documento en bronce conservado en el Museo de Valladolid cita un senado de Cauca, lo cual hace suponer que la ciudad hubiera contado con estatuto de municipio. En dicho documento se establecían una serie de lazos entre el enclave y los habitantes del territorio, los amallobrigenses.

Los únicos restos visitables son los de una villa alto imperial (siglos I-II d.C) muy cerca del río y que algunos han relacionado nada más y nada menos que con el emperador Teodosio. Al principio se pensó que las ruinas pertenecían a una especie de fuente o ninfeo, pero investigaciones posteriores confirmaron que se trataba de una mansión alto imperial con importantes trazas de estuco y pintura en sus paredes Nota: Cuando lo visité en 2013 el yacimiento se encontraba en un deplorable estado de abandono tan solo protegido por un tejadillo de uralita.

Así mismo en la Iglesia de Santa Rosalía se encontró una inscripción funeraria dedicada a Sempronia Burrina fechada en el siglo II d.C. Otro ilustre habitante de la ciudad fue el oculista Cornelio Alcimo, del que se encontró un sello con remedios para enfermedades de la vista (Museo de Segovia). También se hallaron inscripciones grabadas en uno de los verracos prerromanos que guardan la entrada a la muralla medieval.

Foto de portada: Murallas medievales de Coca. En la puerta una inscripción que nos informa de la ciudad como lugar de nacimiento del emperador Teodosio.

 

 

 

 

 

 

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